Primeras décadas de sobrevivencia
de los Colonos (1859-1905)
El Padre José Egg, al día siguiente del
arribo, realizó una misa; después, en
presencia de todos propuso que los tiroleses y prusianos
deberían quedar unidos como tal, para ello era
necesario elegir a sus propios alcaldes. A petición
de los colonos el párroco hizo las propuestas,
saliendo elegidos: Don José Gstir para los tiroleses
y Don Cristóbal Johann para los prusianos, existiendo
total conformidad por parte de los colonos.
El primer trabajo de los Alcaldes y del Padre José
Egg era la demarcación de los límites
y la repartición de los terrenos. Acordando que
los prusianos ocuparían la parte sur e izquierda
del río Huancabamba, que hoy lleva el nombre
de PRUSIA, y los tiroleses ocuparían la parte
norte hasta la confluencia del río Pozuzo con
el Huancabamba, se fijó como límite la
quebrada de piedras oscuras que hoy lleva el nombre
de RÍO LIMITE. También se acordó
la construcción de la Iglesia San José
y la Casa parroquial en el Centro Pozuzo-La Colonia,
llamado TIROL.
Otros de los asuntos complicados que tenían
que resolver fue la repartición de las tierras,
el Padre José Egg propuso a los señores
Alcaldes la siguiente repartición: 100 pasos
anchos por familia y 60 pasos a los solteros a lo largo
del río Huancabamba, a fin de que cada colono
recibiera la misma proporción de tierra.
Los colonos austro-alemanes en su nueva morada, comenzaron
una nueva vida con signos de extrema pobreza , aislados
y abandonados a su suerte, aunque el Gobierno Peruano
de ese entonces manifestara lo contrario.
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