El viaje de Europa al Perú

El 16 de marzo de 1857 era el día de la partida, por eso en la Plaza de la Iglesia de Silz era escenario de un gran acontecimiento nunca antes visto; era la hora de la partida, del último adios, era lógico que la tristeza, alegría y la nostalgia reinaba entre ellos; sin embargo lo hacían con tanta fe, esperanza y trataban de buscar un nuevo porvenir en nuevas tierras.

Los 200 tiroleses partes de sus queridos alpes en compañía de dos sacerdotes, el Padre José Egg y José Uberlinger. En su primer recorrido lo hicieron por vía férrea, llegando a importantes ciudades como Ausburg, Stuttgart y Mannhein, de esta ciudad prosiguen el viaje por vía fluvial hasta llegar a la ciudad de Colonia donde se unió el grupo de los 100 prusianos y el 25 de marzo llegaron a Amberes.

Los 200 tiroleses y 100 prusianos el 29 de marzo de 1857 de Amberes zarparon en el viejo barco guanero inglés “EL NORTON” rumbo al Perú, apenas había partido El Norton el padre José Egg procedió a celebrar el sacramento del matrimonio de 23 parejas jóvenes; cumpliendo así sus caros anhelos de formar una familia y tener sus hijos. Después de varios meses de viajes por el Atlántico y luego por el Pacífico, los colonos llegaron el 25 de julio de 1857 al Puerto del Callao, donde el Barón con mucha preocupación los esperaba; lastimosamente hasta el momento el viaje había cobrado 07 muertos (05 niños y 02 adultos). Después de una cuarentena que sólo duró unos días, el 30 de julio se embarcaron a bordo del Barco “El Inca” y después de dos días de viaje llegaron a Huacho.

Los colonos desde Huacho inician su largo, sacrificado y penoso viaje por tierra, primero cruzaron zonas costeras para luego atravesar picos y nevados de la cordillera de los Andes, el viaje duro varios días y cuando llegaron a Cerro de Pasco, a consecuencia del intenso frío, se enfermaron de “soroche”. Después de superar muchas dificultades los colonos decidieron continuar con el viaje rumbo a Acobamba, donde se terminaba el camino y a partir de ahí los mismos colonos tuvieron que construir su propio camino.

Después de un intenso trabajo y sacrificio los colonos lograron avanzar de Acobamba a Santa Cruz y Pampa Hermosa. Desde Santa Cruz se inicia la ceja de selva y no había señales de camino, teniendo que establecerse en dicho lugar, construyendo viviendas rústicas, hicieron plantaciones, se criaron algunas aves de corral y otras provisiones. Lamentablemente el 28 de febrero de 1858 se produjo una avalancha de lodo y piedras que arrasó con la mayoría de las viviendas; Gaspar Egg gritaba ¡ Todos a la capilla!, ¡ todos a la capilla!, este suceso natural había provocado la muerte de 06 personas ( 03 adultos y 03 niños). Por esa razón en Santa Cruz existe un cementerio alemán. Todos estos incidentes propiciaron que un grupo de 50 personas entre ellos el cronista Clemente Yäger y el Padre Luis Überlinger abandonaran el grupo.

Por fin, el 25 de julio de 1859 día de San Jacobo, patrón de los peregrinos y de la colonización, llegaron a Pozuzo 170 personas (incluyendo a los que habían nacido en el viaje), porque muchos colonos que habían conocido Pozuzo en el primer viaje, también abandonaron. Ellos entendían que no sólo era llegar a Pozuzo, sino la existencia de una camino para no quedar abandonados ni aislados.

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